Tierra Abatida

 

Diego Latorre, 2011. Látex y pigmentos sobre madera. 34×160.

  Querido Doctor, siento tristeza cuando estoy solo, o mejor dicho, cuando me dejan solo. Porque en el fondo amaba a mi soledad cuando no era una obligación.

  Me invade la impotencia cuando los jóvenes de este país ni se indignan por los problemas tan serios que nos han impuesto, pero es normal, todos estamos acostumbrados a ser permisivos para lo malo y para lo bueno. Pero hay que tener esperanzas, la juventud quizás podría cambiar el rumbo de esta barca y llevarla algún día a buen puerto. Son la fuerza del mañana, la sangre nueva que hará activar al corazón marchito por la depresión, por las guerras, por la contaminación…

  Soy un ruin cuando me supera el odio y mi orgullo se aposenta en las sábanas de mi cama, pero he de reconocer que me dura poco, no puedo soportarlo.

  Exploto de rabia cuando las fábricas que veo desde mi balcón, dejan un manto amarillento por encima de todas las casas, de todos los pueblos, de toda la Tierra. Lo observo todos los días, todas las noches, en cada momento. Por algo vivo en la provincia de Tarragona, tierra de verdaderos paraísos naturales con sus playas, sus montañas… pero a mi pesar, ciudad del veneno, de petroleros y gigantes chimeneas de humos de todos los colores impuros.

  Mientras tanto, la tierra yace en el suelo, abatida por la codicia del “hombre moderno”.

  Grito de angustia cuando se aprecia tanta crisis y tanto dinero al mismo tiempo, en la misma ciudad, en la misma calle, pero en diferentes bolsillos.

  Muero de dolor cuando la muerte estúpida se dirige hacia las guerras, buscando alimento entre los cuerpos de los hombres, de las mujeres y de los niños.

  Me dan calambres en las piernas cuando la iglesia nos enseña sus joyas y su lujo en estos tiempos que corren y Superman está de baja, con el tobillo roto para poder evitarlo. Si no reparten lo que tienen a los mas necesitados,¡ no lo entiendo!, ¿qué es lo que hacen?.

  Doy pena cuando soy un cobarde y no estoy a la altura de mis obras. Porque me he de comer la mitad de mis palabras, la mitad de mis ideales, la mitad de mí. Me ocurre de vez en cuando, sobre todo cuando dejo de crear. Por eso no puedo dejar de hacerlo ya que lo paso mal.

  El arte me hace sentir útil, digno, y me da fuerzas para luchar por cambiar mi mundo, y si pudiera, el Mundo. Además me sirve de terapia.

  P.D: A pesar de todos mis problemas, no crea que soy infeliz del todo, amo y me aman, que no está nada mal. Es más, creo que el desamor es el peor de todos los males.

Diego Latorre, Abril 2011

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