Juegos de amor

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Diego Latorre, 2016. Pierre Noire y Pierre Noire sobre papel. 50×50.

  Querido Doctor,
  Duermen todos y cada uno de los habitantes de Almoster, incluso los gatos y los pájaros, excepto yo. Lucho frente a una lámina de papel en blanco, lápices y pasteles son mis únicas armas, no quiero otras, no más acero, ni pólvora, ni metralla…, toda esa bazofia sobra.
  Me lanzo al vacío y surgen las primeras manchas y las primeras líneas, la música y el color me transportan a mi interior, allá donde está el universo. Me refugio entre mi piel y mi esqueleto, me busco y me encuentro.
  Ya tengo cogida por los cuernos a la nueva obra, ahora tan solo basta con trabajar, buscar la luz y tener paciencia. Ésta siempre ha sido una de mis virtudes, bien lo sabe usted, me sirvió para soportar y superar todas las tormentas.
  Mientras creo en la noche, las fábricas siguen lanzando al cielo su correspondiente y maldito chorrito de humo y los políticos corruptos sueñan con el poder, el dinero, la mentira… Piensan, en su mundo onírico, de que manera puedan engañarnos y jodernos, con perdón, para su beneficio. Mientras mi Pierre Noire se desliza sobre el papel buscando soluciones para el dibujo, la guerra y la insolidaridad no cesan, sigue rojo el azul del mediterráneo. Y el pueblo africano sigue muriendo miserablemente de sed y de hambre en el olvido, como si no pasara nada.
  Termino la obra, la firmo, la rocío con dos capas de fijador, apago la luz del taller y cierro la puerta. Salgo a la terraza, miro a las estrellas del universo y le doy gracias a la vida por permitirme amar, crear, soñar, sentir… Bajo las escaleras, entro a la habitación, beso a la musa y me medico. Y como cada noche, apago mi ordenador más personal, bajo el telón y automáticamente dejo de soñar. Mi cuerpo duerme y descansa,  da la sensación que estoy en otra realidad.
Sé que muchas de mis cartas piden siempre lo mismo a la vida, me puedo hacer repetitivo pero esta noche no se me ocurre otra cosa. Pido al mundo, desde mi humilde blog, las tres palabras claves, conocidas por todos, para que todo humano cambie a mejor y goce de la armonía de un mundo justo y sin diferencias, Paz, Amor y Respeto, con todos y con uno mismo. Al menos tendría que haber un equilibrio, parece que solo gobierna el mal en la humanidad, dan ganas de vomitar. Doctor, al mundo entero le falta litio.
P.D: A pesar de todo la obra me ofreció color y un juego de amor. Todo bien Doctor, saludos.
Diego Latorre, Noviembre 2016.

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