La Sonrisa de Eudene

 

Diego Latorre, 2004. Óleo sobre tela, 38×46 cm. Vendido.

Libre

Diego Latorre,  2004. Óleo sobre tela, 38×46.                 Vendido

Cuando  los niños dejen los fusiles por juguetes y la explotación por una vida digna,  seré libre.

Cuando el agua sea pura y el cielo sea de nuevo azul,  seré libre.

Cuando no hayan balas ni misiles y nos dejen vivir en paz  los que pinchan y estrujan,  seré libre.

Cuando luchemos todos por conseguir un mundo más digno seré libre.

Cuando el color siembre el terreno de la destrucción seré libre.

Cuando los señores que mandan queden cegados por el amor seré libre.

¿ Cuando narices sere  libre?

Diego Latorre,   Enero 2004

La Vida Rota

La Vida Rota. blog

Diego Latorre, 2004. Óleo sobre lona, 115×89.

Para los que buscaban el Amor y la Paz de nada les sirvió esta guerra, todas las guerras, todas las manos manchadas de sangre, de la misma sangre. Pinté los sueños rotos de una niña que sobrevivió con su vida en blanco y negro pidiendo respuestas, consuelo y familia.

Ellos, los señores de trajes blandos y cara de piedra no escucharon al pueblo. Se inclinaron por lo más macabro, sentaditos en sus altares sembraron los campos, las ciudades y los pueblos de terror, dolor y odio, de bombas, muchas bombas, menudo negocio.

Este  cuadro está inspirado en una niña sacada de una foto de unos artículos sobre la guerra de Irak, posiblemente aún vive. Aunque si vive seguro que lo hará, marcada por el desastre, con el odio de estar sola, sin padres, sin su infancia.

Señores de esta guerra, miradle a la cara, aunque nunca  os sintais  culpables ni responsables. Mirar sus ojos con mirada perdida en los restos del naufragio, llenos de rabia de perro flaco, sin espíritu. Llenos de dolor y odio, mucho odio.

La dejasteis sola, a pedazos, con cicatrices, en  los brazos de un Dios tenebroso, a miles de millones de años luz  del jardín de la alegría, sin sueños, con la Vida rota.

Diego  Latorre,   Enero  2004

El Sueño de Emi

 

Diego Latorre, 2004. Óleo sobre tela, 65×100. Colección Emi Blasco

 

   A cerca de mi estado de hipnosis te he de comentar que no puedo controlar ninguno de mis sentidos y mi cerebro ha perdido las riendas de un corazón loco de remate que está a punto de explotar dentro de mí. Se acentúa mi despiste y mi generosidad. Se incrementa la cantidad de sonrisas en mi boca, dejándome un aspecto ridículo y bochornoso. Aumenta mi amabilidad con la gente, con todo los tipos de gente, incluso también me pasa con los animales y las plantas. El tabaco es una prolongación de mis labios, me como las uñas y en mi cabeza siempre tengo una canción de amor que llevo por todas partes pegadiza y cansina. Bailo y me desmadro sólo en casa aunque la musa no esté  a mi lado. Siento que estoy en el epicentro del universo. No creas que he tenido un ataque de euforia, lo que pasa es que me he vuelto a enamorar, aunque más o menos sea la misma historia.

 Pinto porque es mi religión, mi lucha, mi valor, aunque ahora solo me apetece escribir a la luz de esta vela, cuando todos duermen, soñando con la despedida de soltera de mí querida soledad. Vivo en el cielo con la musa sin piel y recuerdo su música sus besos, su perfume alrededor de mi universo. Mañana empezare a pintar su mundo, su sueño. La quiero enamorar, la voy a enamorar¡¡¡

Diego Latorre    Noviembre  2004