Jabón de Abeja

 

Diego Latorre,   2010. Cera virgen, parafina, látex y pigmentos sobre madera. 80×80.

 Ayer compré cera de abejas procedente del Perelló, entre otras cosas, pueblo apicultor. Venía en forma de paneles de cera virgen que utilizan para simular la colmena natural. La cera es de extrema calidad, aún huele a miel. La pongo al baño Maria, preparo el cuadro, la colofonia y los pigmentos. La olla se pone a hervir y entra una abeja por la ventana. Trato de ahuyentarla y entran dos más que me hacen un ataque directo endiabladas por el olor de la cera. He de reconocer que esta cera es de una calidad sublime pero no está tratada para ponerla a hervir, está lista para atraer a miles de amigas Mayas. Con eso, porque es verano y porque vivo en Almoster, pueblo de Paz y silencio rodeado de campo, hace que mi taller se convierta aún más en un potente imán  que atrae a mis  amigas por el olor y los colores que siempre tengo en mi fábrica. Ya sobrevuelan por mi espacio unas seis de ellas con sus zumbidos que se mezclan con el sonido de una  motosierra lejana de algún payés y los con los cantos de los pájaros que sobrevuelan mi pueblo. Apago el fogón y salgo con pies de gato por la puerta de mi taller. Vuelvo por la noche cuando ya se han marchado. Hay muchas de ellas por el suelo agonizando entre restos de pigmentos, luchando por sobrevivir, al menos una docena. A saber la que cantidad de ellas que han podido escapar a la cruel trampa de colores.

 Hace un calor bochornoso y aún así cierro la ventana y la puerta de mi taller para que no puedan entrar más. De nuevo me pongo a cocinar y veinte minutos después, cuando la cera se funde, la vuelco sobre la madera creando nuevas formas. Otro mensaje sin descifrar, un nuevo mundo, nuevos sueños.

Diego Latorre ,   Julio  2010

Detrás del Telón

 

Diego Latorre, 2010. Parafina, látex y pigmentos. 122×120.

Te Quiero Verde

 

Diego Latorre, 2010. Parafina, látex y pigmentos sobre madera. 120×122.

    No sufras ni tengas pena mi corazón roto, siempre hay un refugio donde cobijarse. Sólo la muerte no deja opciones, sólo los necios siembran la muerte y a ti te queda mucho por vivir.

    La vida está llena de altibajos, no es un camino fácil, tu bien lo sabes. Hablé con los Dioses, pinté ” Te quiero Verde” y utilicé mi magia buena, no tengas pena. No te quedes con los grises, que la vida son dos días. Porque te mereces la luna. Sueña , corre y vuela.

Te quiero Verde

Diego Latorre.   Febrero  2010.