Lámpara del Pasillo

Diego Latorre, 2011. Madera, rana de goma y cuchara. 81X38.

Anuncios

África Siente

Diego Latorre, 2011. Técnica mixta sobre DVD. 43×24, profundidad: 5 cm

Vacaciones por Desahucio

Diego Latorre, 2011. Caobina, látex y pigmentos sobre lona. 146×114.

     

                                                         Detalles

  Querido Doctor, he de abrir de nuevo las ventanas de mi morada, necesito un poco de aire fresco para aclarar mis ideas. “Vacaciones por Embargo” me ha devuelto la preciada lucidez que me hace ver las cosas más claras.

  Entre pinceles y colores me ausento de mi pellejo y me lanzo sobre un gran lienzo, al vacío, en una nueva obra, un nuevo sueño, un nuevo grito.

  El pez gordo no ha dejado de devorar, durante toda la historia de la humanidad, al más pequeño, al igual que los banqueros con ansias de poder, nos manejan a su antojo, ellos ponen las leyes de su juego y nosotros las cumplimos a rajatabla. Pero los Martínez, por ponerle algún apellido a los protagonistas de mi obra, a pesar de grandes esfuerzos, no pudieron cumplir las normas. Los padres de familia se han quedado sin trabajo y no tienen ni para pienso de los gatos. Ellos al igual que muchas familias son victimas que ahora mismo están en la calle por desahucio. Nadie lo espera y nadie imagina verse fuera de su hogar, pero las leyes son las leyes.

  Desamparados bajo la lluvia, los Martínez, desnudos e impotentes ante la vida, están sin casa y con una maleta llena de deudas, números rojos, en vez de una pala, un cubo o un rastrillo para que los niños jueguen en la playa, con la arena. Mis protagonistas son la carne más jugosa que jamás ha probado el pico afilado del  carroñero del pueblo, el Buitre Banquero Real, porque no se les puede llamar de otra manera. Se comen las entrañas de la gente sencilla y trabajadora que nunca tienen la culpa de nada, los muy cobardes, se aprovechan siempre del débil.

  Doctor, el color es la sangre de mis ideas, el dibujo es un cuchillo afilado, el lienzo es la madre que engendra a mis obras y la raspa en mis cuadros siempre simboliza la abundante escasez que corre por estos tiempos, menos para unos pocos.

  Siento indignación ante este sistema, cualquiera puede ser el siguiente Martínez, pero me siento feliz por poder crear, por ayudar ha intentar cambiarlo todo de color. Estoy seguro de que muchos problemas pronto irán a mejor, el mundo cambiará su rumbo, luchando y sobre todo no hay que comprar nunca un piso a los bancos.

P.D:  Doctor, aunque a veces me cuesta aceptarme, en este mundo injusto, casi siempre le gano la batalla a al olvido, creando sueños. Saludos.

Diego Latorre,   Diciembre 2011.

Guerra de Azucar

 Diego Latorre, 2011. Técnica mixta sobre madera. 63×50.

                                                        Detalles

Logotipo, La Xip, “Jardí d´Infància”.

Diego Latorre, 2011. Blanco de España, látex y pigmentos sobre madera. 90×90.

 

 La Xip, “Xarxa d´Innovació Pedagògica”, es un espacio abierto de reflexión y debate, plural, que quiere contribuir a la mejora de la educación de este país.

He tenido el placer de crear, exclusivamente para ellos, “Jardí d´Infància”, con la intención de convertir esta obra en su logotipo. Desde aquí les doy las gracias por confiar en mi trabajo.

 

Diego Latorre, Septiembre del 2011.

¡Alto el Fuego!

                                                       Detalles

Diego Latorre, 2011. Técnica mixta sobre madera. 40×40. Colección Altacapa

El Mundo Rosa de un Gato

Diego Latorre, 2011. Yeso, látex y pigmentos sobre tela. 114×146.

  Nunca crearé las suficientes obras ni escribiré las suficientes palabras para expresar lo que siento hacia ti. No pides nunca gran cosa, te conformas con lo que te dan y nunca envidias a ningún otro gato. Tan sólo pides alimento y agua, lo suficiente para que puedas sobrevivir en este mundo de perros.

  Utilizas tus bigotes para moverte en la noche, no te hace falta electricidad y nunca se te ocurriría montar una pequeña central nuclear porque amas a tu casa, la Tierra. Con cuatro mimos eres el rey de la casa y levantas el rabo de contento cuando te dan juego o abrigo.

  Mientras tanto el mundo sigue en su caos provocado por el hombre y me da rabia de pensarlo porque hay agua y alimento para ¡todos!. Viéndote a ti me doy suficiente cuenta de que no hace falta más para vivir, es más, creo que todo lo demás es para presumir.

  Las personas  lo queremos todo a nuestro alcance a toda costa , si hace falta nos cargamos el planeta. Hemos perdido la dignidad, nuestro instinto y el respeto a nuestra Tierra.

  Chancho, esta vez te he pintado en un mundo rosa, sin problemas, porque te lo mereces. Espero que te haya gustado y no te quejes, porque eres de los pocos gatos que puedan presumir de ser  protagonista en muchas obras de arte, eres la estrella.

Diego Latorre,    Junio  2011.

Petó de Bona Nit

Diego Latorre, 2011. Técnica mixta sobre madera. Diámetro 98 cm. Vendido.

El Sol se ha ido a dormir y el canto de los pájaros aún deambula por todos los callejones de Almoster, el pueblo donde hace cinco años que habito. También oigo palabras borrosas, mezcladas y lejanas de las gentes en la calle.

Es primavera y la vida sigue a las nueve y media de la noche.

Enciendo el equipo de música y por el, surgen lágrimas de guitarra y una voz rota que se disuelve con armonía, entre el ritmo, con el “duende” del flamenco. Camarón, cómo no, pidiendo a gritos la libertad y el amor.

En mi estudio hay un tremendo desorden, como casi siempre, pero requiso entre el caos, uno a uno, los productos que necesito para crear una nueva obra sin necesidad de buscar. Me vuelvo loco cuando todo está ordenado.

Sobre un círculo dibujo nuestras caras en el momento de la noche en el que te doy el beso de las buenas noches.

Firmo la obra, apago el transistor, cierro la luz del estudio, nos vamos a dormir y te doy el correspondiente beso justo antes de dormir.

  Bona nit, totes les puces al teu llit!

Diego Latorre,   Abril 2011.

Tierra Abatida

 

Diego Latorre, 2011. Látex y pigmentos sobre madera. 34×160.

  Querido Doctor, siento tristeza cuando estoy solo, o mejor dicho, cuando me dejan solo. Porque en el fondo amaba a mi soledad cuando no era una obligación.

  Me invade la impotencia cuando los jóvenes de este país ni se indignan por los problemas tan serios que nos han impuesto, pero es normal, todos estamos acostumbrados a ser permisivos para lo malo y para lo bueno. Pero hay que tener esperanzas, la juventud quizás podría cambiar el rumbo de esta barca y llevarla algún día a buen puerto. Son la fuerza del mañana, la sangre nueva que hará activar al corazón marchito por la depresión, por las guerras, por la contaminación…

  Soy un ruin cuando me supera el odio y mi orgullo se aposenta en las sábanas de mi cama, pero he de reconocer que me dura poco, no puedo soportarlo.

  Exploto de rabia cuando las fábricas que veo desde mi balcón, dejan un manto amarillento por encima de todas las casas, de todos los pueblos, de toda la Tierra. Lo observo todos los días, todas las noches, en cada momento. Por algo vivo en la provincia de Tarragona, tierra de verdaderos paraísos naturales con sus playas, sus montañas… pero a mi pesar, ciudad del veneno, de petroleros y gigantes chimeneas de humos de todos los colores impuros.

  Mientras tanto, la tierra yace en el suelo, abatida por la codicia del “hombre moderno”.

  Grito de angustia cuando se aprecia tanta crisis y tanto dinero al mismo tiempo, en la misma ciudad, en la misma calle, pero en diferentes bolsillos.

  Muero de dolor cuando la muerte estúpida se dirige hacia las guerras, buscando alimento entre los cuerpos de los hombres, de las mujeres y de los niños.

  Me dan calambres en las piernas cuando la iglesia nos enseña sus joyas y su lujo en estos tiempos que corren y Superman está de baja, con el tobillo roto para poder evitarlo. Si no reparten lo que tienen a los mas necesitados,¡ no lo entiendo!, ¿qué es lo que hacen?.

  Doy pena cuando soy un cobarde y no estoy a la altura de mis obras. Porque me he de comer la mitad de mis palabras, la mitad de mis ideales, la mitad de mí. Me ocurre de vez en cuando, sobre todo cuando dejo de crear. Por eso no puedo dejar de hacerlo ya que lo paso mal.

  El arte me hace sentir útil, digno, y me da fuerzas para luchar por cambiar mi mundo, y si pudiera, el Mundo. Además me sirve de terapia.

  P.D: A pesar de todos mis problemas, no crea que soy infeliz del todo, amo y me aman, que no está nada mal. Es más, creo que el desamor es el peor de todos los males.

Diego Latorre, Abril 2011