El último Misil, en proceso.

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 Querido Doctor, estoy trabajando en una nueva escultura construida con objetos manipulados y algún que otro arreglo, está en proceso. Aún queda trabajo pero está más que definida, del vientre de un misil brotaran margaritas, una utopía como un templo, las flores las he visto en un chino, también tengo alguna que otra idea que le reservo para el final. Los objetos que utilizo son los que me llenan la cabeza de ideas y me ayudan a sentirme vivo, a crear la obra. Tengo ganas de verla  terminada, aunque ahora es cuando más la disfruto.

  A veces recuerdo mis malos tiempos y sé que vivo en un país donde crecen las injusticias fascistas, la corrupción y el mamoneo, y en el mundo crecen, como setas, las guerras, pero a pesar de todo amo a mi presente, junto a mis obras, junto a los míos.

P.D: Nos vemos pronto.

Diego Latorre, Diciembre  2012

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Diego Latorre, 2012. Polvo de mármol, látex, pigmentos y caobina sobre madera. 11×24. Colección Emi Blasco

La Espera del Girasol

Diego Latorre, 2012. Polvo de mármol, látex y pigmentos sobre lona. 100×100.

  Querido Doctor, dibujo al libre albedrío, peces, un gran pie y un girasol esperando, al igual que yo, que cambien los tiempos, sobre un fondo creado básicamente con polvo de mármol. No me pregunte que relación tienen entre si estos elementos, ni porqué decidí utilizar más o menos caobina en vez de tirar más de pigmento, porque no lo sé. Tan sólo descargo emociones que he absorbido en el día, provenientes, por ejemplo, de la charla con un amigo o del  rayo de sol de invierno que calentaba mi brazo mientras iba conduciendo. Todo lo que me pasa es combustible, incluso los tristes días de lluvia o todo un vendaval de alegría que me lleve a ser el dueño del universo, para encender la caldera de mi fábrica de sueños. Soy como un receptor de energías, de ideas, un sensor de imágenes y luego lo vomito todo, sobre la inmensidad del blanco de la tela. Siempre trabajo cuando acaba el día, la noche guarda más secretos, se hace el silencio, la tranquilidad, la magia crece entre las sombras…Aunque no se preocupe, no soy un vampiro, simplemente me gusta pintar cuando duerme la gente de mi pueblo.

  El girasol no se cansa de esperar, sueña con una gran tormenta que cambie el mundo por completo, a mejor, porque lo merecemos, porque los que estamos ahora debajo necesitamos oxigeno, sanidad pública, cultura, esperanza, trabajo digno y respeto, todo lo que nos a robado este maldito gobierno.

P.D: Tampoco pido mucho, tan sólo lo que nos pertenece, ¡lo que merecemos!. Saludos.

Diego Latorre, Noviembre 2012.

Emi con Sol

Diego Latorre, 2012. Polvo de Marmol, látex, pigmentos y caobina sobre madera. 120×120.

  Querido Doctor, como una explosión, como cuando revientan las válvulas de escape por la presión, surgió Emi con Sol. Los días anteriores estaban repletos de dudas, de reflexiones obsesivas sobre la muerte, ¡días cargados de puñetas!, en mi taller se respiraba la confusión. Pero  mis obras de arte tienen una función, entre muchas, cuando salen resultados de mi agrado, es decir, cuando mis trabajos me sorprenden y creo que no los he creado yo, entonces, soy el hombre más feliz de la tierra, de los planetas y de las estrellas. Y si además brilla el sol y tengo, como siempre, a Emi en el corazón, mi locura se acentúa y me convierto en un nuevo Dios. Le pido poco a la vida tan solo quiero que cambie el planeta, para que gobierne de una maldita vez, la paz, el respeto y el amor.

PD: Nos vemos pronto, gracias por estar ahí.

Diego Latorre,  Noviembre  2012.

Musa con Gato

Diego Latorre, 2012. Yeso, polvo de mármol, látex y pigmentos sobre lona. 116×116.

  Querido Doctor, mientras Rajoy y sus secuaces luchan con todas sus fuerzas, “dejándose la piel”, por cambiar éste injusto mundo por otro mejor y a las ranas les crecen tres pelos largos y rizados en la punta de la lengua, yo me dedico a crear una nueva obra…

  El tema, como siempre, es la excusa para vomitar color, para mancharme las manos de pintura, siempre le digo lo mismo, pero es así. De la nada surge una musa, la mía, con un gato, el mío, cómo no, suelo pintar lo que tengo mas a mano de mis sentidos. Termino la obra, después de pelearme y haber vencido a todos los duendes de mi taller. Escondo el cuadro en un rincón y de nuevo me pongo a montar otro bastidor, pero eso es otra historia que ya le contaré. Tengo trabajo por delante, la exposición de Hospitalet está a la vuelta de la esquina y no pienso quedar mal, es más, ¡quiero  triunfar!, ¡quiero enamorar!.

  Doctor, trato de transformar en acciones positivas , la mala leche que se me pone cuando desayuno magdalenas y estoy viendo el telediario. Tratemos de pensar en positivo, en la esperanza, en los sueños cumplidos, porque todo éso, al igual que el mal, se contagia. Mejor pensar así, bona nit!.

P.D: Por cierto, tengo la tiroides muy alta, espero que eso no afecte a la regulación de sus medicamentos, ¿sabe algo sobre ésto?. Saludos.

Diego Latorre,  Octubre 2012.

Saludos desde África

Diego Latorre, Septiembre 2012. Yeso, polvo de mármol, látex, ramas y pigmentos. 100×100. De la Serie: A Flor de piel.

  Querido Doctor, ésta noche quise adentrarme en la piel de las tierras africanas, descubrir sus cálidas luces de atardeceres cargados de magia buena. Deseaba impregnarme del polvo de la sabana, descubrir sus animales salvajes, como la jirafa, la hiena o el león. Me gustó apreciar los olores entre humedad de sus grandes lagos, de sus selvas y caminé, sin brújula, por paisajes inhóspitos, desérticos, subí al Kilimanjaro, amé más de cerca al Zaire, al Congo, a  Kenya…

  Con sangre africana, bombeada por un corazón al ritmo del tam tam, me decidí a montar un bastidor en un santiamén. Coloqué la lona, la tensé y marché a través del arte, al continente africano, para mí, el más desconocido. Sin billetes de avión, sin medios físicos de transporte y sin la cartera, me lancé al vacío que produce el inicio de una nueva obra. Sin miedo a saltar sin red, llegaron las primeras manchas, estas me sugirieron otras y éstas otras las siguientes, así hasta llegar al final. El cuadro, como siempre se creó solo, como por arte de magia, yo tan solo trabajé un tiempo en él, es lo único que se hacer.

  Bueno, pronto tendré que irme a dormir, quiero que sepa que no me olvido del Litio, de la Lamotrigina, de la Olanzapina…, sin ellos no podría dormir, vivir, son el pan de cada día. Por lo demás, como puede ver, voy haciendo y sueño en crecer, como artista, como persona. Por cierto, visitar África en viaje  de placer debe ser algo emocionante y maravilloso. Aunque vivir allí, en las mismas condiciones que la mayoría de sus nativos, es algo macabro, humillante y terrorífico, si no, que  se lo pregunten a ellos. Lo más absurdo es que todos tenemos sangre africana, desde Merkel, a Hollande, pasando por el más obvio, el gran Obama. Tienen dinero y poder más que de sobra para acabar con la crisis mundial, el hambre, la miseria africana y el mal estar de todo el planeta.

  Ojalá se llenen los cántaros de agua, por siempre, para los labios resecos, agrietados, sedientos y que abunde de una puñetera vez en este planeta, el alimento, la comprensión y el respeto.

PD: Gracias por todo lo que hace por mí. Bona nit!

 

Diego Latorre, Septiembre 2012.

Frente al Mar

Diego Latorre, 2012. Yeso, látex, caobina y pigmentos sobre tela. 60×60.

  De pié, frente al mar, lanzo un canto rodado, con todas mis fuerzas, contra la impotencia de no volver a ver a un ser querido, contra el agua. Éste no llega más que a la tercera ola y de ésta surgen recuerdos del que fue mi padre, provocando un nudo en mi garganta. Ésa ola viene de un horizonte lejano, de hace muchos años, que ahora llega hasta mí y se desvanece en la orilla, chocando con mis pies. Aprieto los dientes, por no llorar, siempre he odiado hacerlo, quizás por mi orgullo, no lo sé, y en el flashback de mi memoria aparece la imagen de la persona que me creó, acariciando mi rostro con sus fuertes, toscas y agrietadas manos, castigadas por el cemento de la obra, por la vida que le tocó, impregnadas con el olor de su tabaco. Lanzo otra piedra, tratando con ésta hacer la rana, contra la superficie del agua, pero tan sólo revota una vez y se hunde hasta la arena del fondo. Despierta en mí,  antiguos sueños cargados de ilusiones que muchas de ellas desaparecieron, como arena que pisan mis pies, entre las manos, con el paso de la vida, cosas de niño que un día lejano fueron la realidad, mi realidad. Pasó la infancia, la adolescencia, la juventud y ahora estoy aquí, sólo, frente al Mediterráneo, tirando piedras contra su inmensidad, contra los peces de mi pasado, esperando recuerdos de vivencias de otros tiempos, en la playa, en el mismo lugar que me vio crecer, que me vio jugar, frente al mar.

PD: Perdón por la nostalgia y por favor, que me disculpen los verdaderos poetas.

Diego Latorre, Septiembre 2012

Esperando a la Reina

Diego Latorre, 2012. fotografía rectificada.

  Querido Doctor, ellos no esperan a que cambien los tiempos, ni a que surja un nuevo mesías que proclame la igualdad, para eso ya tienen al Clero. Ellos se amoldan a los tiempos aunque en días de gala vayan vestidos como sus ancestros. Limitan su profesión a inaugurar instituciones, parques o edificios de lujo nuevos. Ponen sus célebres nombres a nuestras calles y se pueden permitir el lujo de hacer Conde a un necio o Duque a cualquier villano, nosotros para ellos siempre seremos plebeyos, muy por debajo de ellos.

  La gente de la fotografía no espera a un nuevo líder que les libre de ellos, han venido andando, en coche, avión o en metro para admirar sus lujos, su “clase”, para, sin saberlo, darles más poder, sin saber nada de ellos, mejor no saberlo. Mientras, la monarquía, en este caso, la inglesa, se ríen de sus patriotas saludando con sus manitas y sus forzadas sonrisas, pensando solamente en ellos.

  Doctor, que suerte que tenemos un rey tan campechano y tan bonachón, y qué decir de su yerno.

PD: ¡¡No quiero ser plebeyo!!.

Diego Latorre,  Septiembre 2012.

La Vida Sigue

Diego Latorre, 2012. Yeso, polvo de mármol, látex, ramas, caobina y pigmentos sobre lona. 60×60.

  Querido Doctor, ella es lo que más quiero en este planeta, un trocito de cielo, la fuerza que mueve mis estrellas. Invade mi morada de floridas macetas sin pedir nada a cambio y además, conmigo sueña. Abre las ventanas y airea mis malos pensamientos, mis dudas, mis penas. Me he hecho un hombre a su lado, permitiéndome a la vez, el lujo de ser un niño feliz con piruleta. Ella aumenta mi creatividad y me ayuda a ser más exigente en mi trabajo, es la musa que siempre había soñado, es la más buena. Me da cobijo en tiempos de tormenta y seca las gotas de lluvia de mi cabeza. La amo como el primer día que la conocí y aunque no lo pueda prometer, la amaré hasta el final de mis días, hasta el último segundo a su lado de mi existencia.

 PD: Doctor, la vida sigue y se convierte en polvo de mármol, en ramas secas, en caobina, en pigmentos… en una nueva pregunta y en una nueva respuesta.

Diego Latorre, Septiembre 2012.

Vida y Dolor

Diego Latorre, 2012. Madera, material eléctrico, Romero seco, radiografía dental, yeso, látex y caobina.

  Querido doctor, no sé lo que soy pero sé lo que no quiero ser: No quiero ser un dolor agudo en la muela del juicio, unas raíces secas de romero, sin tierra, sin agua, sin vida. El tono de voz más alto del que maltrata a una mujer, a los niños, a los débiles sin defensa. No quiero ser proyectil que florece en las entrañas de los inocentes, de personas como usted y como yo que sólo tratan de vivir dignamente, que no quieren saber nada de las malditas guerras. No quiero meterme en la piel del puñetero responsable que hace que las fábricas de mi provincia no paren de vomitar el peor de los venenos, lo digo porque sus chimeneas forman parte de las vistas que tengo desde mi terraza y unas partículas diminutas, según ellos, por debajo del límite permitido andan como locas buscado cobijo en mis pulmones, en mi  piel, por todo mi cuerpo.

PD: Quiero ser más fuerte que el viento más violento, para poder defenderme de la mentira, de la traición, del Clero y de éste maldito gobierno.

Diego Latorre, Septiembre  2012.

Saludos desde Marte

Diego Latorre, 2012. Yeso, parafina, látex, caobina y pigmentos sobre lona. 116×116.

  Querido Doctor, hace tiempo que no le escribo y el motivo es porque le entrego todo mi tiempo a investigar sobre la nueva serie de pinturas, A Flor de Piel. Estoy feliz como un niño chico con zapatillas nuevas a pesar de los problemas que me está causando su elaboración, a pesar de la fuerte ola de calor que golpea en el tejado de mi estudio y a pesar del coste económico. Se pasan un poco con los precios del material de bellas artes y eso que trato de fabricármelo todo, ¡el látex está por las nubes!. Esta serie necesita un tiempo de secado muy prolongado y no tengo mucho espacio donde secar mis obras así que todo va lento, pero poco a poco van saliendo los resultados, en el arte y en todo, la paciencia es la que manda y si no que me lo digan a mi, usted sabe porqué lo digo.

  Por lo demás todo sigue igual, el gobierno sigue engañándonos, estrujándonos el poco jugo que nos queda. Todos los derechos que el pueblo había conseguido a base de esfuerzos y años, se los han pasado por la piedra en un pis-plas y además se mofan de nosotros como si no tuviéramos ojos, boca, oídos, ni sentimientos. Si no les fuéramos útiles, estoy seguro que ya nos habrían exterminado, pero necesitan mano de obra barata, por no decir esclavos, sin cultura y que nos pongamos enfermos les trae sin cuidado y yo, iluso de mi, pensaba que el fascismo había terminado.

  Dejo a parte la situación que corre este país, a pesar de todo, maravilloso y me sumerjo de nuevo en mi carta y en la manera de poder terminarla. Poco a poco el sueño va haciendo mella y mi mente y mi cuerpo me piden descanso. Por hoy ya está bien, me voy a dormir, mañana habrá que resolver un nuevo día, una nueva obra, un nuevo caso. Bona nit!

PD: Tengo ilusión por vivir, por crear, por sentir, aunque a veces me persiguen los fantasmas de mi pasado.

Diego Latorre, Agosto 2012

Piel de Serpiente

Diego Latorre, 2012. Yeso, látex, listones, pigmentos y nogalina sobre lona. 116×89.

Éste es el primer resultado de una nueva serie de obras llamada “A Flor de Piel”

El Buen Guerrero

Diego Latorre, 2012. Acuarela, caobina y Pierre Noire sobre papel. 50×40. Vendido

  Querido Doctor, el joven guerrero no está armado, no tiene ninguna intención de luchar ni de  manchar sus manos de sangre. Pero tiene el corazón templado y vive pensando en la victoria. Su guerra hace años que ha empezado pero no tiene ninguna prisa por morir. Éste acepta y soporta más de lo necesario y siempre lleva en la bandera el color de la cal y el añil. Mantiene siempre la calma y aunque está indignado, sus ojos miran al futuro con esperanza, sus padres se lo enseñaron así.

  Mas vale que nadie, con perdón y hablando mal, le toque demasiado las pelotas, o quizás tendrá que cambiar, en contra de su voluntad, su bondad por un maldito y miserable fusil.

PD: Nos vemos pronto, saludos.

Diego Latorre   Julio  2012