Desayuno en el Mar

Diego Latorre, 2012. Yeso, látex y pigmentos sobre madera. 42×160

  Querido Doctor, se me pone la piel de gallina cada vez que habla el portavoz del gobierno, cuando veo, desde mi sillón, los cuerpos esqueléticos de niños que viven en el continente de los malos sueños, o cuando dudo si me he tomado o no mis medicamentos. Sufro porque tengo piel, cubierta de sentimientos, aunque algunos tan sólo tienen avaricia rellena de podrido dinero,¡maldito dinero!.

  Deseo cambiar el mundo, pero siempre me quedo en el intento, por mucho que escriba, pinte o grite al viento. Mis pies están atados al suelo y siento impotencia cuando trato de tocar el cielo y no puedo, ¡no me dejan realizar mis sueños!.

  Se acaba la noche y ha empezado a llover, incluso truena. Espero que la lluvia cambie el rumbo de las estrellas, espero que algún día gobierne la sensatez, la honradez y todas las cosas buenas.

  Preparo el fondo de una nueva obra y dejo a mano el yeso, me lanzo al vacío y de el surge un enorme pez, que devora a otro mucho más pequeño, siempre es el mismo cuento.

  Y con ésto le dejo, se me cierran los ojos, me voy a la cama, tengo mucho sueño. ¡Bona nit!

 

PD: Nos vemos en Júlio. Saludos.

Diego Latorre,   Junio  2012

Homo Enigma

Diego Latorre, 2012. Látex, pigmintos, nogalina, caobina y yeso sobre tela. 40×33.

Detalles

                      

       

      

  Querido Doctor, mi vida es un enigma sin resolver, preguntas al azar, sin respuestas y un pantalón roto por coser.

  Mi existencia tampoco la entienden los científicos, ni los filósofos y muchísimo menos los teólogos. Éstos últimos, creo que son los que tienen más imaginación pero los que más se alejan de la realidad. En la Biblia, logran poner una sonrisa en mi boca porque les gusta mucho fantasear y por lo absurdo de su historia. Si quiere pasar un buen rato, en vez de leer la Biblia le recomiendo, Caín de José Saramago, creo que él, si lo tenía claro.

  A este pobre lienzo, le he hecho de todo, he experimentado hasta quedar agotado, he firmado  en él al menos siete veces, ha experimentado otras siete veces métodos diferentes. Lo he empapado en agua, a soportado capas y capas de yeso, que una vez secas las he vuelto a romper, conservando en cada destrucción, restos de cada capa. Ha probado el óleo, la caobina, la nogalina, mi sudor y mi rabia de perro rabioso, la he fortalecido con látex, con mi pasión, mi entrega… Vamos, que ésta obra  a surgido de la peor de las guerras. Y lo más curioso es que la daba por perdida porque me había cansado de investigar sin sacar algún resultado, así que la destruí y le tiré restos de yeso, del cabreo que cogí por no encontrar un respuesta que fuera de mi agrado. Al día siguiente lancé  aquella bazofia al suelo, la maldije y como por arte de magia surgió Homo Enigma. Quité los trozos que saltaron del yeso hasta hacerlo parcialmente desaparecer, lavé de nuevo con agua a presión la obra, la dejé secar y ahora, todavía estoy dándole vueltas al significado del cuadro y a la razón de mi existencia.

  ¡No se quién carajo soy!, pero me da igual, sólo se que en esta vida me interesa, amar y ser amado, reír y hacer reír, sentir y hacer sentir, crear, soñar… para qué quiero saber más.

P.D: Esta obra, hoy, es mi refugio, con ella, cuando la observo, me alejo de los problemas de este mundo y de este maltratado país. Saludos.

Diego Latorre, Junio,  2012

Malherida

  

  

  

Diego Latorre, 2012. Troco de olivo, ramas de laurel, yeso, cartón y caobina. Largo: 30, alto: 17, Ancho máximo: 20.

El Golpe Perfecto

Diego Latorre, 2012. Caobina, látex y pigmentos sobre papel. 32×21.

  Querido Doctor, el golpe perfecto, para mí, sería que todos los artistas bajaran de sus nubes, al menos hasta que pase la tormenta, y utilizaran todas sus armas, colores, pluma, cámaras, guitarras…y lucharan a muerte contra la opresión. O al menos crear una de cal y otra de arena, una rosa para crear el amor y un puñal para crear una crítica. Aunque, respeto a los que sólo ven en este caos, paisajes idílicos o bellos bodegones que demuestran su virtuosismo y su trabajo. Sería la persona más feliz si Antonio López pintase unos cuernos de elefante, en su retrato monárquico, junto a nuestro rey bonachón y campechano.

  El golpe perfecto también sería, que todas las personas que son victimas del engaño, del desahucio, de la corrupción, del imperialismo alemán, de Francia, de nuestros presidentes más cercanos o del resfriado, salgan a las calles a luchar por sus derechos. Tenemos que darles a entender que no somos sumisos y que tan sólo queremos que nuestros hijos puedan estudiar en la universidad, tengan una sanidad pública y trabajo. Debemos gritarles a sus oídos sordos que ¡nosotros somos el poder!. Europa necesita un cambio brusco, una revolución del pueblo ya que los que gobiernan, por lo visto, yo no lo creo, no saben que hacer con tanto caos.

  El golpe perfecto sería encarcelar a los responsables de ésta crisis en una prisión, en el mar, a novecientos diez mil kilómetros de la dichosa Comunidad Europea. Que pidan perdón a sus víctimas, que devuelvan lo que nos han birlado, en vez de dárselo a los bancos, y después de la cárcel, que sean los únicos en la cola del paro.

   ¡Hemos de pedir lo que nos pertenece!, ¡no soportamos más engaños!. Ahora son ellos los que han dado el golpe perfecto pero todos juntos, si luchamos, les podemos hacer mucho daño. Sin armas, con la verdad,  con entusiasmo. ¡Que gobierne de una santa vez el corazón!, la honestidad, la honradez, la solidaridad, el respeto mutuo…Y para que se cumpla ese milagro, bastaría que todos lo deseáramos sin cruzarnos de brazos.

P.D: El ladrón del sombrero acaba de dar el golpe perfecto en la mansión de un político corrupto multimillonario. Saludos.

Diego Latorre,  Mayo 2012.

Los Últimos del Titanic

Diego Latorre, 2012. Blanco de España, látex y pigmentos. 80×80. Vendido

   Querido Doctor, mis personajes no son tripulantes de clase alta que viajaban en el Titanic, ella no es una actriz reconocida de la época y el no es el productor de sus sueños. Al gato no le gusta el pescado y la  barca donde viven actualmente les lleva a la deriva. Son los últimos supervivientes del hundimiento del barco más seguro de la historia de la navegación. El viento idiota les hizo perder el rumbo, los remos, la vela…Pero a pesar de todo son felices porque después de todo lo que conlleva un desastre de esa magnitud, con el tiempo y la mar salada, se han ido tomando aprecio y con el roce de convivir tanto tiempo, han encontrado el equilibrio para poder soportar  todas las inclemencias, hasta encontrar el amor. Y aunque éste no les da de comer, les ayuda a no estar solos con su desgracia, su soledad y además les impide ser pasto del olvido, de la depresión…

   Bueno, bromas a parte, me alegro de reencontrarme con viejas técnicas, antiguos métodos. Hace muchos años que trabajo con el Blanco de España y lo he hecho cientos de veces diferentes y ésta es una de ellas.

  Siento nostalgia cuando abandono una manera de trabajar, por eso nunca cierro las puertas a mi pasado. Cuando creo, arranco mis raíces del suelo y me voy a un lugar alto, apartado del resto del mundo y busco en mi morada, un hueco donde dejar mi piel, mis huesos, mi yo… Cuando siento como artista, no tengo identidad, ni rango, ni edad, no existe el tiempo y soy totalmente ¡libre!. Ya tendré tiempo para estar enjaulado, basta con abrir las facturas del buzón, leer el diario o con poner el telediario. Necesitamos con urgencia una ¡Democracia Real Ya!, ¡todos a la manifestación!.

P.D: La verdad, los que estamos en la barca somos Emi, Chancho y yo ¿a que no se nota?. Saludos.

Diego Latorre, Mayo 2012.

Autorriego con Peces

Diego Latorre, 2012. Yeso, látex y pigmentos sobre aglomerado. 80×80.

  Querido Doctor, dentro de la regadera está la vida por venir, con sus rosas y sus puñales, con sus nos y con sus sis. Suelo autorregarme para crecer como artista y sobre todo como persona. Los obstáculos impertinentes que hacen volver loca a la Tierra ahora duermen soñando con en el poder absoluto, sin mirar a las caras que mueren o padecen. Pero hoy no le escribo para hacer crítica social, lo hago por matar el tiempo, para intentar dar algún sentido a la obra y para poder, de una vez, dormir. Aunque siempre la imagen vale más que mil palabras, le escribo por si me dejo algún detalle y además también porque me gusta escribir.

  Existen en mi obra muchos peces de formas diferentes, tampoco soy una máquina, mis obras están creadas a base de muchas imperfecciones, de muchos intentos hasta llegar a sorprenderme, entonces, las firmo.

  El tiempo pasa y la vida nos absorbe a toda prisa, el Bichito de mi Muerte se acerca aunque de nuevo, con la imaginación,  lo he enviado lejos, más allá de las estrellas, ¡quiero vivir!. Y además, ¿quien iba a crear mis obras?, ¿quien le iba a escribir estas cartas?. De momento no quiero morir, ya tendré tiempo de estar muerto por eso me autorriego de energía, de peces, de la alegría de vivir.

  El agua de la regadera es pura y limpia todos los rincones de mi morada, riega también mis plantas, porque de vez en cuando se secan, pero nunca mueren. Entre los surcos que dejó mi espátula para crear el dibujo, nace un nuevo enigma y el yeso fértil es la madre que engendra el resultado final de cuadro. Y con esto le dejo que por fin me ha entrado el sueño, mi ordenador más personal me pide un respiro, mañana comenzará otra vida de nuevo, me voy a la cama, me merezco un descanso.

  Bajo a la habitación, me tomo las pastillas, beso a mi musa, acaricio a nuestro gato y le doy gracias a la vida por querernos tanto.

P.D: Amo a la vida, ¡gracias!. Saludos.

 

Diego Latorre,   Mayo  2012.

Pienso

Diego Latorre, 2012. Pasteles y Pierre Noire sobre cartón. 37×27.

  Querido Doctor, mañana saldré a dar una vuelta, llevo cuatro días sin salir de casa atrapado entre los mismos colores de siempre y el ordenador. La tele no la soporto, cada vez que pongo el telediario me dan ganas de vomitar, ¡maldita reforma laboral!. Y además se me ha acabado el látex y voy escaso de pigmentos, mañana aprovecharé para comprar.

  He de regar las plantas de mi terraza, se les ve unos pequeños brotes verde-esmeralda, aunque parece que están medio muertas, como nuestra economía, nuestra educación, nuestra sanidad y nuestra dignidad, por no seguir escribiendo. A  mis plantas las voy a cuidar, mientras hay vida hay esperanza, y nunca las voy a abandonar, como lo han echo con nosotros, me refiero a los que tenemos poco.

  Usted bien sabe que soy optimista, no me queda otra, después de haber vencido a la peor de las tormentas. El sol nunca despertaba y la noche era un cuchillo recién afilado por el mismísimo Satanás, pero de todo se sale, aunque siempre estoy al borde del abismo, mi enfermedad como sabe, es crónica. En definitiva y por lo visto, tenemos que jodernos  hasta que la tormenta pare, mientras, algunos sacan su beneficio. Aunque no me sorprende que hagan lo que les plazca, ¿cuando ha gobernado el pueblo a lo largo de la historia?, ¿a caso ha visto usted a un pobre cazando elefantes o a un digno fontanero, que no llega a final de mes, hacerse un retrato de Antonio López?.

  Bueno, voy a dejar de pensar, no vaya a ser que me recorten las ideas, y automáticamente dejaré de escribir, me voy a dormir. Aquí le dejo una nueva obra sobre cartón, que está la cosa muy mala. Bona nit.

P.D: Pienso, luego como, dijo la gallina. No me haga caso,  la reforma laboral me hace delirar. Saludos.

Diego Latorre, Abril  2012

Chaman

Digo Latorre, 2012. Caobina, látex y pigmentos sobre papel. 70×50.

Peluche Herido

   

    

Diego Latorre, 2012. Técnica mixta. Altura: 48, ancho máximo: 30.

  Querido Doctor, mientras ordenaba pequeñas ramas de laurel sobre una madera cubierta de yeso, haciendo caso a mi consciencia, mis ojos se disparaban al país de los dos deseos, viendo el blanco-nieve del relleno de un viejo cojín. Éste circulaba por mi estudio, sin saber muy bien porqué, desde hacía varios años. Firmé Ramitas de Laurel, mi primer deseo cumplido. Traicione de nuevo a mi pintura, cambié de armas, de método, de materiales, la escultura se apoderó de mi.

  Una cafetera vieja se me ofreció como base para la figura, la rellené de yeso y le hinqué un palo de madera para empezar a crear la estructura. Unos alambres en forma de araña, que pertenecían a una  lámpara antigua, teóricamente la tenía que arreglar, me fueron de muerte para crear la base del busto de mi nueva obra. Unos botes de plástico de detergente líquido, tuvieron algún que otro problema con la cuchilla afilada de mi cutex, se convirtieron en un abrir y cerrar de ojos, en la forma de la cabeza. Le pegué la nariz, hecha con  varias cuñas de madera que utilizo para tensar mis telas. Envolví con la blanca fibra del cojín toda la estructura y con un cordel fui adaptando  los materiales entre si. Luego pedí permiso a la Musa, no se asuste, para poder arrancarle los ojos con unas tijeras a un pequeño peluche, con forma de conejo que rondaba por casa.

  Se los pegué en la cara de la obra, Peluche Herido, mi segundo deseo, y luego, con pinzas pequeñas de colores,  ametrallé a la escultura por todo el cuerpo. Si ésta  sintiera, gritaría seguro, por eso no le he puesto boca.

  Doctor, siento mucho que en la realidad existan infinidad de peluches heridos, con boca, sin nada que decir y todo por gritar, por luchar. No me vasta con manifestaciones consentidas por el gobierno , pido al mundo un cambio brusco, por un mundo justo, digno, que todos tengamos, al menos, dos platos de alimento a diario, agua y un techo donde refugiarse del frío. Donde no falte trabajo, sin necesidad de ser víctimas de codiciosos banqueros y políticos corruptos. Un mundo sin las malditas guerras. Un mundo donde en cada maceta con tierra seca, que algunos tienen por cabeza, florezca el amor hacia nuestra madre Tierra. Pido a todo el planeta, pacíficamente, sin armas, ¡¡la revolución!!.

P.D: Nos vemos pronto, ya tengo hora para los análisis. Saludos.

Diego Latorre Abril  2012

Ramitas de Laurel

Diego Latorre, 2012. Arena, colofónia, yeso, látex, pigmentos y ramas de laurel. 30×30. Vendido

  Querido Diego, es inútil ponerse a escribir sin ganas y tú lo sigues haciendo, ¡para ya! o vas a terminar hablando de tus dichosas fábricas venenosas, de tus políticos cobardes, de tus maneras utópicas de ver el mundo o de tu monstruo de siete cabezas que no cesa de crear ilusiones, tan sólo ilusiones. No vas a cambiar el mundo y piensa que el éxito lo has conseguido ya, creas cuanto quieres, te acompaña todo una Dama de las Musas, la maldita crisis también te ha echado la mano  al cuello, pero tienes para comer y en tu casa reina totalmente el Respeto y la Paz, ¿para qué quieres más?.

P.D: Diego, dedícate a ordenar, en una de tus obras, ramitas de laurel.

Te quiero un montón

Diego Latorre, 2012.

Sentado Espero

    

   

   

   

Diego Latorre, 2012. Una silla, unas botas, yeso, látex y caobina. Obra en proceso

  Querido Doctor, sentado espero a mi destino, al final de mi camino, allá donde los duendes se esconden tras los árboles, donde la primavera cubre con todo tipo de flores, la tierra, la luna y todas  las estrellas.

  Sentado espero a que cambien las leyes, a que los faltos de pan calmen su espera. A que las cimas de las montañas se cubran de sueños cumplidos de almas en pena.

  Sentado espero a que los rostros de las gentes que habitan las calles pinten en sus bocas, sonrisas, en vez de tener todo el día la cara de acelga.

  Y que decir del veneno de las fábricas, sentado espero a que las cubran de tierra y planten sobre ellas, semillas, frutos, para que crezca de nuevo la vida en ellas.

  Sentado espero a la igualdad, sin rangos, sin jerarquía, sin diferencias de clase, sin fanatismos religiosos, ¡ya está bien!,¡todos somos lo mismo!, con tanto creer no se enteran. Tampoco nadie es mejor o peor que nadie por tener más o menos dinero, todos vamos a parar al mismo sitio, por mucho que pagues, con la muerte todos tendremos un duelo.

  Sentado espero al poder verdadero que no es más que la unión de la gente sencilla y trabajadora luchando frente a un mundo injusto, creado al antojo de un puñado de perros carroñeros.

P.D: Doctor, la paciencia es mi virtud, no me canso de esperar. Saludos.

Diego Latorre,   Febrero 2012.

Tarragona Bipolar

Diego Latorre, Febrero 2012.

   Querido Doctor, Tarragona es mucho más bella que las fábricas que habitan en ella,  pero aún y así, me siento bipolar viviendo aquí. Soy muy felíz con sus gentes, con su clima, con su cultura y con sus paraísos naturales, como el de Els Ports de Beseit, entre muchos otros, concretamente en Horta de San Joan rodé la segunda parte de éste vídeoarte documental. Y me siento tristemente depresivo cuando paso cerca de las chimeneas de sus fábricas, oliendo sus aires podridos, como puede ver en la primera parte del vídeo, rodado en las químicas y refinerías de la provincia.

P.D: Doctor, ¡el cielo es de todos! y hay quien está manchando mi trocito sin pedir permiso, ¡me voy a tener que cabrear!, ¡menudos caraduras!. Saludos

Diego Latorre,  Febrero  2012.