Viaje en barca al futuro

Viaje en barca al futuro

Diego Latorre, 2015. Pigmentos, látex y caobina sobre lona. 146×114.

 

Aquí podéis leer el cuento: https://diegolatorre.wordpress.com/viaje-en-barca-al-universo/

Como pez en la tierra

Como Peces en el Agua. blog

Diego Latorre, 2015. Pincel, piedra, látex, yeso y pigmento.

Querido Doctor,

  Cuando era pequeño solía ir, de vez en cuando, a pescar con mi padre, más que nada por hacerle compañía. Nunca me gustó pescar, aunque siempre he entendido a los pescadores. No podía soportar el dolor que me provocaba ver como sufría, con el anzuelo en la boca, el animal. Luego seguía pasándolo mal cuando le empezaba a faltar oxígeno, parecía que también me faltaba a mí, hasta que el pez moría. Aunque reconozco que no soy vegetariano, me encanta el pescado, sólo que no me gusta ver sufrir a ningún ser vivo.

  Si lo pasaba mal pescando, viendo como morían los peces, no quiero ni imaginar que sería de mí al ver como personas inocentes, hombres, mujeres y niños, asesinados, flotan sin vida en en el agua de un mar nada hospitalario. Debe ser algo macabro, inimaginable para los que lo vemos desde lejos. Doctor, ¿qué mentes tan retorcidas y tan perversas pueden permitir tal desastre?, desde aquí los maldigo.

P.D: Saludos.

Diego Latorre, Agosto 2015.

Saludos desde Ulldemolins

Saludos desde Uldemolins blog

Diego Latorre, 2015. Café y Lápices acuarelables sobre papel.

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Querido Doctor,

  Sigo trabajando en la serie de obras, Los Duendes de mi taller, este dibujo es sólo una leve pausa, lo creé cerca de la ermita de Santa Magdalena, en Uldemolins. Salimos varios días a la montaña, Álex Domingo, artista y gran amigo, es uno de los componentes, junto conmigo, de Equip Boc, Pau, su hijo de cinco años y yo. Habíamos terminado de comer, preparamos el café y mientras este se hacía, Pau creaba dibujos con lápices acuarelables, seguidamente su padre y yo, como el que no quiere la cosa, decidimos imitarle. Hacía un día fabuloso, con la luz natural ideal. Las tres láminas descansaban sobre una mesa plegable mientras los lápices se volvían locos sobre el papel, al momento se hizo el café. Tomé medio contenido de la taza y el resto lo volqué intencionadamente sobre mi lámina. El pigmento de los lápices se disolvía con el café, mientras el sol de medio día gozaba de su máximo esplendor. Terminamos nuestra obras, se fue el sol y nosotros con él.

P.D: Esta obra pertenece a Pau Domingo, porque le encantó, porque para mí es como un sobrino, porque le quiero un montón…Que seamos siempre jóvenes, que no nos abandone la capacidad de asombro y ¡que reine el color!.

Diego Latorre, Agosto 2015.

Camino sin retorno

Camino sin retorno blog

Diego Latorre, 2015. Acrílica, caobina y polvo de mármol sobre lona. 52×121

Querido doctor,

  La vida es un camino sin retorno, mis pies me llevan a una única dirección. Almoster se enfada con la Luna, ella no deja de incordiarle con sus ronquidos y él no puede lograr concebir el sueño, cosas del matrimonio. Y en el cielo de la noche, los mochuelos y demás aves nocturnas tratan de cazar sin atino a las palomas adormiladas que huyen revoloteando, con torpeza, buscando cobijo entre la maleza. Y en el silencio de mi taller, los duendes buscan entre mis potingues, con sigilo, pociones mágicas para la nueva obra. Conecto la música, me dirijo al bastidor en blanco, vomito sobre la tela mis pensamientos y ofrezco a la vida color, sin esperar nada a cambio. Mientras, en el mismo universo, Plutón se enamora de Venus y Júpiter trata de cortejar a una joven estrella, por arriba todo va perfectamente. Lo malo es en la Tierra, lo que más abunda son los conflictos, la violencia se combate con más violencia, no hay tregua, todos creen tener la razón, todos defienden su piel, su bandera, su dinero, su religión…Pocos creen en la igualdad, o al menos eso parece, viendo cómo está el mundo. Doctor, ¿no sería más cómoda la vida pensando que todos somos lo mismo?. Y al mismo tiempo, se cometen asesinatos, Cristiano falla un penalti, estallan las guerras, llora Belén Esteban, la paz y el respeto huyen por debajo de la puerta. La locura se apodera de casi todos nosotros, apenas se logra diferenciar con la realidad. El mundo es un caos, la sociedad es enfermiza, triste… y al planeta apenas le queda aliento, no le dejan respirar. Seguiría con el desastre pero prefiero terminar pensando que, al menos esta noche, reina en mi mundo el color, la música que escucho, los duendes, la paz, el amor… Se ha de reconocer que, a veces, la vida es dulce.

P.D: Gracias de nuevo y saludos.

Diego Latorre, Agosto 2015.

Los Duendes de mi taller

Los Duendes de mi taller blog

Diego Latorre, 2015. Polvo de mármol, látex, pigmento y spray sobre tela. 50×50.

Querido Doctor,

  Los dos protagonistas de la obra son dos de los cinco duendes que habitan en mi taller, vienen persiguiéndome desde hace muchísimo tiempo. Los descubrí cuando yo tenía catorce años, vivían en la habitación donde pintaba y dormía, cuando era adolescente, en casa de mis padres. Allí empezamos a convivir, me ayudaron en lo que pudieron. Pasaron los años, me independicé en solitario, con veintidós años, gracias a que abundaba el trabajo. A ver que joven de hoy puede hacerlo, no es que no hayamos evolucionado, es que hemos retrocedido con los años. Alquilé un viejo ático, pequeño, humilde, sin ascensor…, en la calle Estanislao Figueras número ocho, en Tarragona. Por lo visto los duendes, antes de salir de casa de mis padres, en Vilaseca, se habían escondido en los tubos de cartón que utilizaba para guardar las láminas. Sin darme cuenta los transporte a mi nueva casa, allí se escondieron en lo que fue mi taller, no pude verlos en semanas, tenían que, al igual que yo, adaptarse al territorio. Allí empecé a vivir en soledad, acompañado tan sólo por los duendes. Éstos hicieron todo lo posible para darme las fuerzas suficientes para poder crear, para luchar contra el olvido. Estuve viviendo en Tarragona  combinando el trabajo de fontanero-electricista con los estudios, por libre, en la escuela de arte de Tarragona, y además tenía que luchar con las frecuentes crisis que provoca una enfermedad tan cruel como lo es un trastorno bipolar. Estuve en el ático cuatro años, hasta que decidí mudarme, éste era demasiado pequeño y lo había invadido todo con mis obras, no cabía ni un alfiler. Ese fue el motivo, igual pasó cuando tuve que marchar por falta de espacio de la casa de mis padres. Decidí comprar un piso, y volví a la tierra que me vio crecer, tenía mucho más espacio, setenta y ocho metros cuadrados. Empecé con la mudanza, los duendes estuvieron pendientes para no perderme de vista. Por lo visto se metieron en la mesita de noche, la coloqué en la furgoneta y allá que nos fuimos todos. Allí, en Vilaseca, estuve viviendo ocho años, siete de ellos con la única compañía de los duendes, la luna y los amigos que nunca me dejaron de visitar. Y por supuesto, mi familia, que me vigilaba por mi seguridad, por suerte. Los duendes buscaron cobijo en el la nueva casa y yo volví a adaptarme, y empecé a invadirlo todo con mis trabajos. Pasé glorias y calvarios pero los duendes nunca me abandonaron, siempre estaban ahí, para las duras y para las maduras. Al séptimo año de vivir allí conocí a Emi, la cosa evidentemente cambió para mejor, llenó la casa de vida, regó las flores de las macetas de mi morada. Ella no puede ver a los duendes, eso es cosa mía, pero sabe y cree que existen, ellos estás encantados con ella. Pasó el tiempo y Emi y yo decidimos mudarnos, siempre por cuestión de espacio, el bajo B de la calle Comte Sicart, número ochenta de Vilaseca sacaba la lengua por la boca por el volumen de obras. Decidimos irnos a una casa más grande, en Almoster, donde seguimos viviendo, los cinco duendes, nuestros gatos, Chancho y Frida, Emi y yo. Empezamos con la mudanza, primero llevamos los cuadros, luego los muebles, la nevera, el televisor… Cuando vamos a hacer el último viaje, trato de localizar a los duendes, pero no los encuentro y me llevo un gran disgusto, después de buscar en cada rincón. Le doy gracias a la casa vacía, como siempre lo hago cuando me despido del lugar que ha acogido y me ha servido de refugio, y cierro la puerta por última vez, con indignación por no encontrarlos. Resulta que habían salido por una ventana a la calle y se habían enganchado en los bajos de mi furgoneta. Llegamos a Almoster, y cuando abro la puerta de la nueva casa, se descuelgan de la C-15, se cuelan por la puerta y corren hasta la parte mas alta de la casa, lo que es mi taller. Y aquí llevamos conviviendo casi diez años, cómo pasa el tiempo, por suerte o por desgracia, la casa empieza a encogerse de nuevo.

  Doctor, a los duendes nunca les he dejado trabajar sin mí, en mis obras el que manda soy yo. Pero ayer dejé preparado un lienzo en blanco y esta mañana he encontrado, por sorpresa, ésta obra que le adjunto y todo el taller patas arriba. Le prometo que esta obra no la ha pintado, ni Emi, ni Chancho, ni Frida ni yo, estoy seguro que han sido ellos, he visto sus diminutas huellas marcadas sobre el polvo de mármol, aunque reconozco, y me quito el sombrero, que lo hacen igual o mejor que yo.

  Que reinen siempre los duendes, las musas y el color, que impere el amor. Y que encarcelen a todos los gobernantes que estén salpicados por la corrupción.

P.D: Doctor, no se preocupe, todo va bien, suerte en la vida.

Diego Latorre, Agosto 2015.

Vida nueva

Regadera blog1

Diego Latorre, 2015. Carbonato cálcico, spray, látex y pigmento sobre lona. 60×60.

Querido Doctor,

  Pues claro que sí, ¡me encanta la noticia!, ¡todos los informativos cuentan lo mismo!, je, je…Resulta que una niña de unos seis años, fuentes policiales dicen que no conocen su país de origen, ni su nombre, ni sus apellidos.., está regando la Tierra. Con una regadera, de la que brota, como el agua, suponen los expertos, una nueva vida. También dicen que hará cicatrizar las heridas de nuestro planeta, el cielo será puro y limpio, los mares darán gloria verlos…, ¡es algo milagroso!, ¡estoy más que contento!. Dicen algunos que la niña tardará unos meses en cambiar por completo el mundo, si no surgen inconvenientes. Los gobernantes de todos los países se disculpan por los acarreos que conllevan las obras de la reforma, por nada más. A la niña le gusta trabajar en solitario, se trabaja mejor. Ojalá le dejen cumplir con su trabajo, se me eriza el vello de pensar que por fin lo consiga. Ella es mi única esperanza, sólo puedo esperar, aunque los más expertos dicen, a través del último telediario, que tengamos mucha paciencia, por desgracia, una paciencia inmensa, con las reformas, ya se sabe…

Doctor Joaquim, he visitado a un nuevo doctor, se ve majo y un gran profesional. Espero que disfrute de su jubilación, le seguiré escribiendo.

P.D: No puedo dejar de soñar, suerte en la vida.

Diego Latorre, Agosto 2015.

Sueños Rotos

Sueños Rotos blog

Diego Latorre, 2015. Carbonato cálcico, látex y pigmento sobre lona. 60×60.

Querido Doctor,

  Supongo que cuando estalla una guerra, las ilusiones y los sueños de los niños que la sufren se desvanecen, mueren por completo. Ellos sólo piensan en sobrevivir, en luchar en el infierno, no hay tiempo para juegos, no hay cometas, ni globos de cumpleaños, no hay caramelos…Sólo existen en sus pequeñas almas, angustia, desesperación y terror, mucho terror.. Así es como lo imagino, estoy seguro que es mucho peor.

  Doctor, echaba de menos las texturas, estoy combinando carbonato cálcico con spray, busco un nuevo rumbo, aunque todos me lleven al mismo destino. Me conoce de sobras, tengo una mente inquieta, si no fuera así me hubiera buscado otro oficio.

  Almoster reposa sobre Venus, mi pueblo está apunto de dormirse, los duendes del taller también se van a la cama, he finalizado la obra y se van a descansar. Me lavo las manos, apago las luces, bajo las escaleras con sigilo, me dirijo a la musa dormida, la beso y me tumbo al otro lado del colchón. Comienzo a analizar el día, como cada noche, pienso en lo que he hecho y en lo que he de hacer mañana, pienso en un nuevo proyecto… Desconecto mi ordenador más personal y sueño, pero esta vez durmiendo.

P.D: Doctor, doy gracias a la vida por darme fuerzas para seguir creando, por seguir amando.

Diego Latorre, Agosto 2015.

WhatsApp of Love

WathsApp of Love blog

Diego Latorre, 2015. Spray sobre tela. 100×100.

Querido Doctor,

  No les resulta fácil crear obras de arte a los artistas, tienen que luchar en cada paso, superar retos, entregar sus vidas a base de trabajar horas y horas, gastar los ahorros en el material…Es un esfuerzo que en este país no se está recompensado, excepto para unos pocos privilegiados, por eso quizás dicen que los artistas trabajan “por amor al arte”. La recompensa para la mayoría es el resultado de sus trabajos y la felicidad que provoca la comprensión del público, se venda o no, con eso les vasta. Cualquier trabajo de cualquier creador tiene mérito, las obras de arte son un regalo a los ojos del espectador, eso no suele cobrarse, es un acto de generosidad.

  Esta obra tan sólo habla de amor, que por suerte llevo por bandera desde hace muchos años. Me encantan los WhatsApp donde reinan los emoticonos con besos y sonrisas, me hacen sentir mucho mejor. Que muera el odio, las guerras, la depresión…¡Que viva el amor!.

PD: Doctor, sólo los que aman pueden cambiar el mundo por otro mejor, muchos de los que no, se encargan de su destrucción.

Diego Latorre, Julio 2015.

Cor de Pedra

Cor de Pedra

Diego Latorre, 2015. Piedra, rama y Spray. Ancho máximo: 26, mínimo: 11. Altura: 11. Vendido

Corazón de piedra hay que tener para llevar a un país a la miseria, robar a los más necesitados y nadar en la abundancia sin pasar ningún tipo de vergüenza.