Everything is ok

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Diego Latorre, 2015. Spray sobre tela. 100×100

Factory Infertility

Factory Infertility blog

Diego Latorre, 2015. Spray sobre tela. 100×100.

Querido doctor,

  La vida es una nube que pasa, justo en este momento, por delante de la Luna. Las fábricas siguen vomitando el humo infecto que nos hace infértiles, que nos crea cánceres… Lo sé de buena tinta, bien lo sabe usted, nunca le guardé ningún secreto. Crecen como setas las fábricas de fertilidad, ellos no prometen nada pero te lo piden todo y si te dan, muchas veces es por duplicado. A mi entender, esto que permiten los gobiernos es una gran chapuza, algo que no se ha arreglado debidamente. Cuando trabajaba de lampista, lo primero que hacia era sanear el problema, eliminar todo los restos del mal. Es decir, en vez que crezca el número de clínicas, tendríamos que sanear, eliminar el veneno, vivir en un mundo limpio, de ésta manera se arreglaba rápido la avería. No quiero imaginar que será de nosotros en cincuenta años, la vida será un lujo inalcanzable.

  La vida no es un cuarto de harina ni medio kilo de melocotones que se venden en el mercado, la fertilidad nos pertenece. Y que quede claro, no somos infértiles, nos han arrebatado la fertilidad y eso es un delito muy grave del que nadie se hace responsable. Los empresarios pagan sus miserables multas, los políticos ponen el cazo y el pueblo lo sigue tolerando, o cambiamos la mentalidad de los gobiernos o nos vamos al carajo.

P.D: Que pase buen verano.

Diego Latorre, Julio 2015

Modern Man

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Diego Latorre, 2015. Spray y acrílica sobre tela. 100×100.

Ésta es la primera obra de la serie Modern Man, estará basada en escenas cotidianas del hombre moderno.

Descenso

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Diego Latorre, 2015. Polvo de mármol, látex y pigmentos sobre madera. 96×21.

Querido Doctor,

  Sigue pasando el tiempo en Almoster, como un suspiro, los segundos son ráfagas de metralleta, de las de juguete, las de verdad las desprecio porque matan o duelen. Las campanas del pueblo dan las doce de la noche, aún hay gente por la calle, lo escucho mientras trabajo con la música bajita. Llegó el verano.

  Termino la obra, salgo a la terraza, admiro algunas de las vistas nocturnas, cierro los ojos y pido, porque me da la real gana, estos tres deseos:

  Nº1. Deseo que en este país la cosa esté más igualada. Muchos de los que nos manda se sacian a nuestra costa, con caviar, langosta, Montecristo, prostitutas… mientras muchos otros ven morir a su esperanza, viendo que pasan los días y el trabajo no llega, no sale nada de los enchufes, ni de los grifos, ni de la nevera.

  Nº2. Deseo que África quede más cerca, para que veamos con detalle lo que las civilizaciones más “avanzadas” hemos hecho con ella, con sus gentes. En este maldito mundo cruel, los mandatarios permiten que mueran de hambre niños indefensos y se quedan tan anchos. Ya se que a todo se acostumbra uno, llevo viendo imágenes del hambre en África desde que era niño. Pero habrá que abrirles los ojos de una vez a los responsables de la mayor catástrofe que ha cometido el ser humano con sí mismo, ¡porque tenemos la misma sangre!.

  Nº3. Deseo para este país una iglesia privada, como en Francia, los no creyentes no tienen porqué pagar la comunión, la boda, el bautizo… al hijo del vecino católico. Si crees y quieres entregar tu hijo a los brazos del Señor, aunque no lo entienda, hazlo, pero págalo tú. El problema es que se va a la iglesia por tradición, muchos no son creyentes y algunos de ellos son los primeros en maldecir y en blasfemar en contra de Dios. Pero ante todo, ¡que mi niño haga la comunión!, acepto las creencias pero quien quiera cura, que tire de su tarjeta. Francamente, a mí no me gustó mi traje de contralmirante, ni los cubiertos con mis iniciales grabadas, nunca me hicieron gracia las sotanas, el día más feliz de mi vida, ni mucho menos, fue el de mi primera comunión. Realmente no fue necesario todo aquel montaje, a mí no me sirvió de nada, pasé ese día bien porque habían regalos, tenía nueve años y el resto de los niños también. La iglesia ha hecho mucho daño y lo sigue haciendo, cada día hay más casos de abusos, están infectados, hay mucho majara, algunos dan miedo. Yo lo tengo dicho y escrito, cuando muera, que hagan lo que quieran con mis restos, pero por la iglesia no paso, ni muerto.

Abro los ojos, me dirijo al taller, apago las luces, bajo al salón y conecto un rato el televisor para romper el silencio tan atroz. Las noticias del telediario poco aportan de nuevo, me decido a escribir. Termino esta carta, me voy a dormir, Emi espera, bona nit.

P.D: Saludos, doctor Joaquim.

Diego Latorre, Junio 2015

Bosque

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Diego Latorre, 2015. Bosque sobre escaner. 50×30

Querido Doctor,

  Mi intención era tener en casa un pedacito de bosque de Almoster, hacía días que le estaba dando vueltas a la idea, surgió cuando topé con un escáner abandonado, sin vida. Le arranqué la tapa dejando al descubierto el cristal, a través de éste se apreciaban las entrañas. Las arranqué y me fui a dar un paseo por el bosque que tengo al lado de casa, cogí a mi antojo un trozo de éste. Volví a casa y rellené el artilugio con el material recolectado, sustituyéndolo por las placas electrónicas, diodos, resistencias, cables y tornillos sin vida, luego lo encolé y lo situé en posición vertical.

  Sin comerlo ni beberlo he creado un ecosistema. No era mi intención, ¿cómo iba a imaginar tanta vida en puñado de pinaza seca?, es algo grandioso. A través del cristal se aprecian esporádicamente una variedad de insectos, entre semillas de pino, vainas, alimento. También hay tierra en el fondo, larvas, bacterias, microorganismos, los inquilinos de Bosque están a salvo de depredadores y reciben a través del cristal, el día y la noche, tienen lo básico para vivir, es posible que perdure mucho tiempo la vida en la obra o así quiero creer. Es increíble el poder de la vida y el de la naturaleza, es increíble ver lo bien que nos portamos con ésta. Si yo he hecho un mal cogiendo un puñado de pinaza, cuánto mal habrán hecho las finas manos de los que manejan nuestras negras fábricas o cuánto daño han hecho las crueles manos de los que talan bosques enteros, sin piedad, con malicia, por dinero.

P.D: Saludos desde la naturaleza.

Diego Latorre, Mayo 2015.