WhatsApp of Love

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Diego Latorre, 2015. Spray sobre tela. 100×100.

Querido Doctor,

  No les resulta fácil crear obras de arte a los artistas, tienen que luchar en cada paso, superar retos, entregar sus vidas a base de trabajar horas y horas, gastar los ahorros en el material…Es un esfuerzo que en este país no se está recompensado, excepto para unos pocos privilegiados, por eso quizás dicen que los artistas trabajan “por amor al arte”. La recompensa para la mayoría es el resultado de sus trabajos y la felicidad que provoca la comprensión del público, se venda o no, con eso les vasta. Cualquier trabajo de cualquier creador tiene mérito, las obras de arte son un regalo a los ojos del espectador, eso no suele cobrarse, es un acto de generosidad.

  Esta obra tan sólo habla de amor, que por suerte llevo por bandera desde hace muchos años. Me encantan los WhatsApp donde reinan los emoticonos con besos y sonrisas, me hacen sentir mucho mejor. Que muera el odio, las guerras, la depresión…¡Que viva el amor!.

PD: Doctor, sólo los que aman pueden cambiar el mundo por otro mejor, muchos de los que no, se encargan de su destrucción.

Diego Latorre, Julio 2015.

Factory Infertility

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Diego Latorre, 2015. Spray sobre tela. 100×100.

Querido doctor,

  La vida es una nube que pasa, justo en este momento, por delante de la Luna. Las fábricas siguen vomitando el humo infecto que nos hace infértiles, que nos crea cánceres… Lo sé de buena tinta, bien lo sabe usted, nunca le guardé ningún secreto. Crecen como setas las fábricas de fertilidad, ellos no prometen nada pero te lo piden todo y si te dan, muchas veces es por duplicado. A mi entender, esto que permiten los gobiernos es una gran chapuza, algo que no se ha arreglado debidamente. Cuando trabajaba de lampista, lo primero que hacia era sanear el problema, eliminar todo los restos del mal. Es decir, en vez que crezca el número de clínicas, tendríamos que sanear, eliminar el veneno, vivir en un mundo limpio, de ésta manera se arreglaba rápido la avería. No quiero imaginar que será de nosotros en cincuenta años, la vida será un lujo inalcanzable.

  La vida no es un cuarto de harina ni medio kilo de melocotones que se venden en el mercado, la fertilidad nos pertenece. Y que quede claro, no somos infértiles, nos han arrebatado la fertilidad y eso es un delito muy grave del que nadie se hace responsable. Los empresarios pagan sus miserables multas, los políticos ponen el cazo y el pueblo lo sigue tolerando, o cambiamos la mentalidad de los gobiernos o nos vamos al carajo.

P.D: Que pase buen verano.

Diego Latorre, Julio 2015